Samuel Colman – The Destruction of Pharaohs Host
Ubicación: Museum & Art Gallery, Bristol.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Un haz de luz intensa, casi cegadora, irrumpe verticalmente en el centro del cuadro, dividiendo la composición en dos mitades asimétricas. Esta luz no es simplemente iluminación; parece ser una manifestación divina, un juicio celestial que desciende sobre los presentes. Su intensidad contrasta fuertemente con la oscuridad circundante, acentuando aún más la atmósfera de terror y desesperación.
En la parte inferior izquierda, se agrupa una multitud de figuras humanas, presumiblemente soldados o guerreros, representados en actitudes de pánico y confusión. Sus gestos son exagerados, sus rostros distorsionados por el miedo; algunos levantan las manos en súplica, otros intentan huir, pero todos parecen condenados a un destino inevitable. La multitud se extiende hacia la derecha, donde una masa aún mayor de figuras es absorbida por lo que parece ser una columna de humo o fuego, que emerge desde el suelo y asciende vertiginosamente.
La paleta cromática es sombría y terrosa, dominada por tonos ocres, marrones y grises, que refuerzan la sensación de desolación y muerte. Sin embargo, el resplandor del haz de luz introduce un elemento de color cálido – amarillos y naranjas – que contrasta con la frialdad general de la escena.
La composición es dinámica y caótica, pero a la vez cuidadosamente estructurada. La verticalidad del rayo de luz establece una jerarquía visual clara, mientras que las líneas diagonales de las elevaciones rocosas crean una sensación de movimiento y tensión. El artista ha empleado un detallado tratamiento de las figuras humanas, dotándolas de individualidad y expresividad, lo cual intensifica el impacto emocional de la obra.
Subyacentemente, esta pintura parece explorar temas de poder divino, justicia retributiva y la fragilidad de la existencia humana ante fuerzas superiores. La representación del evento no es simplemente una narración literal; más bien, se presenta como una alegoría sobre la inevitabilidad del juicio y las consecuencias de la arrogancia o la desobediencia. El contraste entre la luz y la oscuridad simboliza la lucha entre el bien y el mal, mientras que la multitud representa la humanidad en su conjunto, vulnerable a los designios del destino. La obra invita a la reflexión sobre la naturaleza de la fe, el sufrimiento y la redención.