Part 3 National Gallery UK – Giusto de Menabuoi - The Coronation of the Virgin, and Other Scenes
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En la parte superior central, se aprecia una representación del Niño Jesús con un cordero a sus pies, rodeado por ángeles. La escena irradia una serenidad contemplativa, enfatizada por la luz dorada que ilumina al niño y su entorno. A su izquierda, en el panel superior izquierdo, se desarrolla una presentación o encuentro entre figuras vestidas con ropajes ricos y elaborados; la disposición de los personajes sugiere un acto de reverencia o sumisión ante una autoridad superior.
La sección central del retablo presenta una escena coronatoria, donde una figura femenina, presumiblemente la Virgen María, es honrada por un grupo de individuos ataviados con vestimentas ceremoniales. La composición se caracteriza por su formalidad y el uso de gestos simbólicos que sugieren solemnidad y devoción. La disposición de los personajes en semicírculo alrededor de la figura central crea una sensación de unidad y armonía.
Finalmente, en el panel inferior derecho, se narra un episodio con múltiples figuras reunidas alrededor de un lecho. La escena está cargada de emoción; las expresiones faciales y los gestos de los presentes sugieren duelo, compasión o quizás una mezcla de ambas emociones. La iluminación es más tenue aquí, lo que contribuye a la atmósfera melancólica del episodio.
El uso reiterado del dorado no solo sirve como fondo, sino también para realzar elementos específicos dentro de cada escena, dirigiendo la mirada del espectador hacia los puntos focales narrativos y simbólicos. La paleta cromática es rica en tonos cálidos – rojos, azules, dorados – que contribuyen a la sensación de opulencia y sacralidad.
Más allá de la narrativa explícita, se intuye una intención didáctica: la obra busca instruir al espectador sobre los misterios de la fe cristiana a través de imágenes accesibles y emotivas. La formalidad en las poses y la idealización de las figuras sugieren un deseo de transmitir una imagen de perfección espiritual y divinidad. El retablo, por tanto, no es simplemente una representación visual, sino un instrumento para la devoción personal y la contemplación religiosa.