Hugo Van Der Goes – the Death Of The Virgin
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Alrededor del lecho se agolpan numerosos personajes masculinos, presumiblemente allegados a la difunta. Sus rostros reflejan un abanico de emociones: dolor, consternación, resignación e incluso una especie de desconcierto silencioso. La disposición de estos hombres es asimétrica y caótica, contribuyendo a la sensación de angustia que impregna el ambiente. Algunos levantan sus manos en gesto de súplica o desesperación; otros se inclinan hacia adelante, como si intentaran comprender lo incomprensible.
En la parte superior del cuadro, una figura masculina, presumiblemente un sacerdote, parece oficiar algún tipo de ceremonia religiosa. Sostiene un objeto alargado, posiblemente una vela o un inciario, que proyecta una luz tenue sobre el rostro de la mujer en el lecho. Sobre él, se vislumbra una figura celestial, rodeada por dos ángeles, que desciende desde lo alto. La figura divina irradia una luminosidad intensa y su gesto parece indicar consuelo o bendición.
La paleta cromática es dominada por tonos fríos: azules, grises y ocres, que refuerzan la atmósfera de tristeza y solemnidad. El uso del claroscuro es particularmente efectivo para resaltar las figuras principales y crear una sensación de profundidad espacial. La textura de las telas, tanto en el lecho como en las vestimentas de los personajes, está representada con gran detalle, evidenciando un dominio técnico considerable por parte del artista.
Más allá de la representación literal de un evento fúnebre, esta pintura parece explorar temas más profundos relacionados con la muerte, el duelo y la fe. La serenidad de la figura femenina contrasta con la agitación emocional de los presentes, sugiriendo una aceptación trascendental de lo inevitable. La presencia de la figura divina introduce una dimensión espiritual a la escena, ofreciendo una promesa de esperanza y redención en medio del dolor. El gesto de las manos extendidas hacia el cielo podría interpretarse como una búsqueda de consuelo divino o una súplica por la salvación del alma difunta. En definitiva, la obra invita a la reflexión sobre la fragilidad de la existencia humana y la trascendencia espiritual que la supera.