Hieronymus Bosch – Job Triptych (workshop)
Ubicación: Groeninge Museum (Musée Groeninge), Bruges.
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La composición se presenta como un tríptico, dividido en tres paneles que narran una secuencia visual compleja. El panel central domina la escena con la figura de un hombre sentado sobre lo que parece ser escombros o un montículo bajo una estructura arquitectónica ruinosa. Este individuo exhibe evidentes signos de sufrimiento físico: su cuerpo está cubierto de llagas, y su postura denota abatimiento y desesperación. Una mujer, vestida con ropas carmesí, le ofrece consuelo, mientras que otras figuras observan la escena con expresiones de preocupación o resignación.
A ambos lados del panel central se despliegan escenas complementarias. En el lado izquierdo, un grupo de personas parece discutir o lamentarse; una figura en particular, ataviada con vestimentas elaboradas, extiende las manos en un gesto que podría interpretarse como súplica o desesperación. El paisaje circundante es sombrío y accidentado, poblado por figuras diminutas que sugieren la presencia de calamidades o desgracias.
El panel derecho presenta una figura solitaria envuelta en ropas rojas, contemplando un horizonte brumoso. A su alrededor se vislumbran elementos que evocan el mundo natural, aunque con un tono melancólico y desolado.
La paleta cromática es rica pero apagada, dominada por tonos terrosos, ocres y rojos profundos. El uso de la luz es dramático, enfatizando las figuras centrales y creando contrastes marcados que intensifican el sentimiento de angustia y sufrimiento. La arquitectura en ruinas y los paisajes desolados sugieren un contexto de decadencia y pérdida.
Subtextos potenciales:
La pintura parece explorar temas relacionados con la adversidad, el dolor humano y la búsqueda de consuelo frente a la desgracia. La figura central, afligida por una enfermedad o calamidad desconocida, podría representar la fragilidad de la existencia y la inevitabilidad del sufrimiento. La presencia de otras figuras que observan o lamentan su destino sugiere la naturaleza compartida del dolor y la importancia de la compasión.
La arquitectura en ruinas y los paisajes desolados podrían simbolizar la pérdida de la prosperidad, la decadencia moral o la transitoriedad de las posesiones materiales. La figura solitaria en el panel derecho podría representar la reflexión sobre la condición humana o la búsqueda de sentido frente a la adversidad. En general, la obra transmite una atmósfera de melancolía y desesperación, invitando al espectador a contemplar los misterios del sufrimiento humano y la naturaleza efímera de la vida.