Hieronymus Bosch – The Seven Deadly Sins and the Four Last Things - Greed (workshop or follower)
Ubicación: Prado, Madrid.
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La composición presenta una escena al aire libre con cinco figuras masculinas dispuestas en un espacio rústico. El fondo se compone de una construcción modesta con techo de paja y un paisaje ondulado que sugiere campos o colinas. La perspectiva es poco convencional, con una marcada inclinación del plano pictórico hacia el espectador.
Cuatro hombres están sentados en un banco de madera, mientras que el quinto permanece de pie, interactuando con los demás. El personaje central, vestido con una túnica verde oscura y portando un sombrero en la mano, parece ser el foco de atención. A su lado, otro hombre toca un instrumento musical de cuerda, posiblemente un tipo de viola o guitarra medieval. Los otros dos hombres sentados muestran gestos que sugieren conversación o debate; uno lee un documento mientras el otro observa con interés.
En primer plano, se distingue una pequeña mesa o atril sobre la cual reposan libros y objetos metálicos que podrían ser monedas o instrumentos de escritura. La inscripción “Avaritia” (Avaricia) ubicada debajo del atril proporciona una clave interpretativa fundamental.
La vestimenta de los personajes, aunque no lujosa, sugiere un cierto estatus social; las túnicas y capas indican que no se trata de campesinos comunes. El ambiente general es tranquilo pero tenso, como si la escena estuviera a punto de desencadenar algún tipo de conflicto o revelación.
La presencia de libros podría aludir a la erudición o el conocimiento, mientras que los objetos metálicos refuerzan la idea del valor material y la acumulación de riquezas. La música, por su parte, puede simbolizar placeres mundanos o distracciones que alejan a los hombres de una vida virtuosa.
La pintura parece representar una alegoría sobre la avaricia y sus consecuencias. Los personajes podrían estar involucrados en transacciones financieras deshonestas, debates sobre la propiedad o simplemente obsesionados con la acumulación de bienes. La inclinación del plano pictórico podría simbolizar el descenso moral o la inestabilidad inherente a esta pasión. El paisaje rural, aunque idílico en apariencia, contrasta con la naturaleza corrupta de las acciones representadas, sugiriendo que incluso en entornos aparentemente inocentes puede florecer el vicio.