Hieronymus Bosch – Saint Wilgefortis Triptych - The Crucified Female Martyr
Ubicación: Gallery of Accademia, Venice (Gallerie dell’Accademia).
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La figura central, ataviada con ropajes rojos que contrastan con el tono terroso del terreno sobre el cual se erige la cruz, exhibe una expresión serena, casi apacible, a pesar de su situación. Sus manos extendidas sobre la madera horizontal sugieren una entrega pasiva al destino, más que sufrimiento o agonía. La luz incide sobre su rostro y pecho, acentuando la palidez de su piel y dotándola de un aura de santidad.
Alrededor de la cruz se agrupa una multitud de personajes, vestidos con atuendos diversos que sugieren diferentes estatus sociales. Algunos parecen contemplar a la figura crucificada con devoción, mientras que otros muestran signos de desconcierto o incluso repulsión. La disposición de estos individuos no es uniforme; algunos están arrodillados en actitud de súplica, otros se inclinan hacia adelante como si intentaran comprender lo que presencian, y otros más permanecen al margen, observando desde la distancia.
La paleta cromática es dominada por tonos terrosos y ocres, con el rojo de las vestimentas de la figura central actuando como un punto focal visual. La pincelada es expresiva, aunque no excesivamente detallada, lo que contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y misterio.
Subtextualmente, la obra plantea interrogantes sobre la naturaleza del sufrimiento, la fe y el sacrificio. La serenidad de la figura crucificada desafía las convenciones iconográficas tradicionales de la crucifixión, donde se enfatiza el dolor y la agonía. Esta aparente ausencia de sufrimiento podría interpretarse como una representación de la redención a través del sufrimiento, o incluso como una alegoría de la fortaleza interior frente a la adversidad. La diversidad de reacciones entre los espectadores sugiere la complejidad de la experiencia religiosa y la multiplicidad de interpretaciones posibles ante un evento trascendental. El paisaje distante, con su carácter agreste e inexplorado, podría simbolizar el camino hacia lo divino o la búsqueda de una verdad superior. En definitiva, la pintura invita a la reflexión sobre temas universales como la fe, el sacrificio y la condición humana.