Maryse Proulx – Mon Coin de Paradis
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La mujer sostiene una regadera de color rosa intenso, cuyo brillo capta la luz y atrae la atención hacia el acto de riego que está realizando. La vegetación exuberante que se extiende tras ella –una mezcla de follaje verde oscuro y flores rojas vibrantes– crea un telón de fondo denso y casi opresivo, pero a su vez, sugiere vitalidad y abundancia. La ventana, visible en la parte superior del cuadro, permite vislumbrar una luz difusa que contribuye a la atmósfera serena.
El encuadre, al presentar a la mujer de espaldas, impide conocer sus emociones o pensamientos directos. Esta elección compositiva invita a la introspección y a la proyección personal; el espectador se identifica con la escena, imaginando su propio rincón de paraíso. La postura de la figura, ligeramente inclinada hacia adelante en un gesto de dedicación, transmite una sensación de conexión íntima con la naturaleza.
Subyace en esta pintura una reflexión sobre la rutina, la paciencia y el placer derivado del trabajo manual. El acto de regar las plantas puede interpretarse como una metáfora del cuidado, no solo de la flora, sino también de uno mismo o de un espacio personal. La ausencia de rostros y la focalización en la acción sugieren que lo importante reside en el proceso, más que en el resultado final. La escena irradia una sensación de paz y armonía, invitando a contemplar la belleza sencilla de los momentos cotidianos.