American artists – Duveneck, Elizabeth Lyman Boott (American, 1846-1888)
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La artista ha plasmado a la joven con un atuendo elaborado: un vestido de algodón blanco con detalles de encaje y volantes, complementado por un sombrero igualmente adornado con cintas blancas. Un pañuelo rosa suavemente drapeado sobre su pecho introduce una nota de color que contrasta con la palidez general del conjunto. En sus manos sostiene unas rosas rosadas, cuyo delicado aroma parece impregnar el ambiente. Una sola flor caída a sus pies refuerza esta sensación de fragilidad y transitoriedad.
La mirada de la niña es directa, pero carente de expresividad; una quietud que invita a la reflexión sobre su interioridad. No hay indicios de alegría o juego, sino más bien una formalidad impuesta por las convenciones sociales de la época. La postura rígida y el gesto con la mano, ligeramente curvada alrededor de las flores, sugieren una timidez contenida o quizás una leve incomodidad ante la presencia del observador.
El fondo, deliberadamente desdibujado, contribuye a aislar a la niña, enfatizando su individualidad y creando un efecto de atemporalidad. La pincelada es fluida y sensible, capturando la textura de las telas y la delicadeza de los pétalos con una precisión notable.
Más allá de la mera representación de un retrato infantil, esta obra parece explorar temas como la inocencia perdida, la fragilidad de la infancia y la presión social impuesta a las jóvenes durante el siglo XIX. La rosa, símbolo universal del amor y la belleza, adquiere aquí una connotación más compleja, aludiendo quizás a la brevedad de la juventud y la inevitabilidad del paso del tiempo. El pañuelo rosa podría interpretarse como un indicio de feminidad incipiente, pero también como una carga impuesta por las expectativas sociales. En definitiva, el cuadro invita a contemplar la complejidad emocional que subyace tras la aparente sencillez de la imagen.