Stephen Gjertson – Rachel Weeping for Her Children
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La mujer principal, ataviada con una túnica azul pálido, se inclina sobre una estructura pétrea que recuerda a un monumento funerario o una lápida. Su postura, encorvada y con la cabeza gacha, transmite una desesperación palpable. La luz ilumina su rostro parcialmente, acentuando la sombra de tristeza que lo cubre.
A sus pies, otra mujer, vestida con ropas oscuras adornadas con flores, se esconde el rostro entre las manos, como buscando refugio en la oscuridad del dolor. La corona floral que lleva sobre su cabeza introduce una nota ambivalente: si bien las flores simbolizan a menudo la belleza y la vida, aquí parecen subrayar la pérdida y la fragilidad de lo efímero.
Una tercera figura femenina, desnuda, se encuentra sentada en primer plano, con el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante. Su expresión es de angustia contenida, aunque su desnudez sugiere una vulnerabilidad extrema, una exposición total a la pena. La ausencia de vestimenta podría interpretarse como un símbolo de despojo, de pérdida de todo lo que le daba seguridad y confort.
En el fondo, se vislumbran otras dos mujeres envueltas en velos, observando la escena con semblantes sombríos. Su presencia refuerza la atmósfera de duelo colectivo y sugiere una comunidad unida por el sufrimiento.
La estructura pétrea sobre la que llora la mujer principal es significativa. El relieve esculpido en su superficie, aunque parcialmente oculto, insinúa una narrativa o un evento trágico que ha provocado este dolor. La presencia del cuervo posado sobre la estructura añade una dimensión simbólica adicional; tradicionalmente asociado con la muerte y el presagio, el ave intensifica la sensación de fatalidad e irrevocabilidad.
La paleta cromática es dominada por tonos fríos – azules, grises y verdes apagados – que contribuyen a crear un ambiente melancólico y opresivo. La luz, aunque presente, no alivia la atmósfera; más bien, sirve para resaltar las figuras y acentuar su sufrimiento.
En conjunto, esta pintura explora temas universales como el dolor, la pérdida, la desesperación y la fragilidad de la existencia humana. La artista ha logrado transmitir una profunda emoción a través de la composición, los gestos de los personajes y el uso simbólico del color y la luz. La obra invita a la reflexión sobre la naturaleza del sufrimiento y la capacidad humana para afrontar la adversidad.