Artemisia Gentileschi – Modonna and Child 1609
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En esta obra se presenta una escena íntima y conmovedora: una mujer amamanta a un niño pequeño. La composición es notablemente centrada en las figuras materno-filiales, ocupando casi toda la extensión del lienzo. El fondo es oscuro e indefinido, lo que intensifica el foco de atención sobre los personajes principales y sugiere un espacio recogido, posiblemente interior.
La mujer, vestida con una camisa blanca de mangas arremangadas y un corpiño rojo visible, mira directamente al niño con una expresión serena y afectuosa. Su piel es clara, con tonos rosados que denotan salud y vitalidad. El cabello castaño está recogido en una trenza elaborada. La luz incide sobre su rostro y el cuerpo del infante, creando un fuerte contraste con las sombras circundantes; este claroscuro acentúa la textura de los tejidos y modela las formas.
El niño, desnudo excepto por sus pañales, se aferra al pecho materno con una actitud de total dependencia y confianza. Su piel también es clara, aunque ligeramente más oscura que la de su madre, y presenta un realismo palpable en la representación de sus pequeños pliegues y detalles anatómicos.
La escena carece de elementos simbólicos ostentosos o decorativos. La simplicidad del vestuario y el entorno sugieren una intención de representar la maternidad en su forma más pura y esencial. No obstante, la calidad de la ejecución técnica y la delicadeza con que se han capturado las emociones transmiten un profundo sentido de ternura y devoción.
Se puede inferir que la obra busca evocar sentimientos de calidez familiar, protección y amor incondicional. La mirada directa de la mujer al niño establece una conexión íntima con el espectador, invitándolo a compartir este momento privado y universal. El acto mismo de la lactancia, representado con un naturalismo poco común para su época, puede interpretarse como una afirmación de la belleza y la dignidad del cuerpo femenino en su función procreadora. La ausencia de cualquier indicio de estatus social o riqueza sugiere que esta representación se dirige a un público amplio, enfatizando la universalidad de la experiencia materna.