Gustave Dore – img047
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El autor ha empleado una técnica de grabado meticulosa, que permite apreciar la riqueza textural de los elementos representados: el follaje exuberante, las rocas erosionadas y el pelaje de los animales. La profundidad del campo se consigue mediante el uso contrastado de luces y sombras, creando un efecto de perspectiva que acentúa la sensación de vastedad y aislamiento.
El grupo de animales, reunido en una masa compacta, sugiere una comunidad vulnerable ante la inmensidad del entorno. Su quietud, casi contemplativa, contrasta con la fuerza implícita de la naturaleza que los rodea. La presencia de un bóvido solitario, ligeramente separado del resto, podría interpretarse como un símbolo de individualidad o incluso de exilio.
El paisaje lunar, con su luz pálida y etérea, evoca una sensación de trascendencia y misterio. La línea del horizonte, difusa e indefinida, contribuye a la atmósfera onírica de la escena. La vegetación densa que enmarca el espacio central actúa como una barrera entre los animales y el observador, reforzando la idea de un mundo oculto y secreto.
Subyace en esta representación una reflexión sobre la fragilidad de la vida frente a las fuerzas naturales, así como una invitación a contemplar la belleza melancólica del mundo salvaje. La ausencia de figuras humanas sugiere una perspectiva primordial, donde el hombre es relegado a un segundo plano, observando desde la distancia el drama silencioso que se despliega ante sus ojos. La obra transmite una profunda sensación de paz y desolación simultáneas, invitando a la introspección y al cuestionamiento sobre nuestra relación con el entorno natural.