Gustave Dore – img178
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La luz, proveniente de un cielo nublado pero iluminado por destellos, incide sobre los bloques de piedra y las figuras humanas, creando fuertes contrastes de claroscuro que acentúan el volumen y la tensión del momento representado. El artista ha empleado una técnica detallada en el grabado para diferenciar texturas: la rugosidad de la piedra, la fluidez de las túnicas, la expresión de los rostros.
En primer plano, un hombre se precipita desde lo alto de la estructura, con los brazos extendidos y una expresión que sugiere desesperación o súplica. Su caída es el punto focal de la composición, atrayendo inmediatamente la mirada del espectador. Alrededor de él, otros trabajadores parecen observar la escena con diversas reacciones: algunos muestran preocupación, otros indiferencia, e incluso se intuyen gestos de burla o desprecio.
La multitud que trabaja en la base parece estar organizada en grupos, cada uno dedicado a una tarea específica: transportar piedras, operar maquinaria rudimentaria, supervisar el proceso constructivo. Esta laboriosa actividad sugiere un esfuerzo colectivo, pero también una posible opresión o explotación. La escala de la estructura y el número de personas involucradas sugieren una ambición desmedida y quizás una falta de consideración por las consecuencias.
Subtextualmente, la pintura plantea interrogantes sobre la naturaleza del poder, la ambición humana y los límites de la capacidad tecnológica. La caída del hombre podría interpretarse como un símbolo de fracaso, de advertencia contra la arrogancia o de rebelión contra un sistema opresivo. La monumentalidad de la construcción, a su vez, evoca tanto el potencial creativo de la humanidad como su propensión a la autodestrucción. El cielo amenazante y la atmósfera general de tensión sugieren que algo siniestro está por ocurrir, una consecuencia inevitable del orgullo humano y la búsqueda descontrolada del progreso. La imagen invita a reflexionar sobre los costos ocultos detrás de las grandes hazañas humanas y el peligro de ignorar las señales de advertencia.