Part 3 Prado Museum – Velázquez, Diego Rodríguez de Silva y -- Las hilanderas, o La fábula de Aracne
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el frente, las mujeres están absortas en su labor. Una figura central, inclinada sobre un huso, domina la escena por su posición y la luz que incide sobre ella. La iluminación es crucial; no uniforme, sino dirigida a resaltar ciertos detalles y crear una atmósfera de misterio. Se percibe una cierta tensión en las posturas, una mezcla de concentración y fatiga. Los gestos son rápidos, casi fugaces, sugiriendo el movimiento constante del trabajo manual. El uso del color es sutil: tonos terrosos predominan, con contrastes que acentúan la textura de los tejidos y la piel de las figuras.
El fondo, sin embargo, introduce una capa adicional de significado. Se vislumbra un grupo de personajes en lo que parece ser una representación escénica. Figuras femeninas, vestidas con ropajes elaborados, parecen observar o participar en algún evento. La escena es difusa, casi onírica, y su relación con el trabajo de las hilanderas no es inmediatamente evidente. Se intuye la presencia de un mito, una fábula que podría estar relacionada con la vanidad, la transformación o el castigo divino. La luz que ilumina este fondo es más tenue, creando una sensación de distancia y misterio.
El autor ha logrado crear una yuxtaposición intrigante entre lo mundano y lo mitológico. La aparente sencillez del trabajo manual contrasta con la complejidad de la narración que se desarrolla en el fondo. Esta dualidad invita a múltiples interpretaciones. ¿Es acaso una alegoría sobre la fragilidad humana, la ilusión del poder o la naturaleza efímera de la fama? El artista parece jugar con la ambigüedad, dejando al espectador la tarea de desentrañar los significados ocultos. La disposición de las figuras y el uso magistral de la luz contribuyen a generar una atmósfera de introspección y reflexión sobre temas universales como el trabajo, la vanidad y el destino. La composición, deliberadamente descentrada, refuerza esta sensación de incertidumbre y complejidad.