Part 3 Prado Museum – Fabre, François-Xavier -- La familia de los reyes de Etruria
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La mujer, en el centro, se presenta sentada sobre un sillón ricamente decorado, sosteniendo a uno de los niños en sus brazos. Su atuendo, un vestido blanco con adornos florales, contrasta con la sobriedad del hombre, pero mantiene una elegancia contenida. La mirada dirigida hacia adelante sugiere una mezcla de dignidad y cierta melancolía.
Los dos niños completan el grupo familiar. El niño a la derecha, más cercano al espectador, se apoya en el sillón y sostiene un objeto que podría ser un cetro o una insignia real. Su postura es menos rígida que la del resto, insinuando quizás una inocencia infantil contrastada con las responsabilidades inherentes a su linaje. El niño en brazos de la mujer parece más vulnerable y dependiente.
El fondo está construido con elementos arquitectónicos clásicos: columnas corintias parcialmente visibles y un paisaje brumoso que se extiende hasta el horizonte. La luz, suave y difusa, ilumina las figuras principales, creando una atmósfera de refinamiento y opulencia. La paleta cromática es dominada por tonos oscuros (negro, carmesí) contrastados con la blancura del vestido de la mujer y los colores claros de la ropa infantil.
Subtextualmente, el retrato parece buscar proyectar una imagen de estabilidad y legitimidad dinástica en un período histórico turbulento. La formalidad de las poses y la sobriedad de la vestimenta sugieren una voluntad de presentarse como gobernantes serios y responsables. No obstante, la sutil melancolía en la mirada de la mujer y la aparente fragilidad del niño en sus brazos podrían aludir a las incertidumbres e inestabilidades que subyacen a esa imagen pública cuidadosamente construida. La presencia de los elementos arquitectónicos clásicos refuerza la idea de una conexión con el pasado, buscando así legitimar el presente. En definitiva, se trata de un retrato que busca comunicar poder y tradición, pero también revela destellos de vulnerabilidad humana.