Part 3 Prado Museum – Maestro de la Sisla -- La Anunciación
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El hombre se presenta a su derecha, inclinado ligeramente hacia ella. Lleva una túnica blanca adornada con un manto rojo, y en su mano sostiene lo que parece ser un objeto enrollado, posiblemente un pergamino o una cinta. Una aureola ilumina su cabeza, señal de santidad. La expresión de su rostro es solemne, casi melancólica, aunque sus ojos parecen dirigirse hacia la mujer con una mezcla de respeto y ternura.
El fondo está estructurado por elementos arquitectónicos que delimitan el espacio: pilares dorados, un arco decorado y lo que parece ser una ventana o abertura que permite vislumbrar un paisaje difuso en la lejanía. La ornamentación del marco superior es particularmente elaborada, con motivos vegetales y geométricos pintados sobre un fondo dorado que acentúa la verticalidad de la composición.
En el primer plano, a los pies de las figuras principales, se encuentran objetos dispersos: una cesta de frutas, un cáliz y otros recipientes de metal. Estos elementos introducen una nota de realismo en la escena, aunque su significado preciso permanece ambiguo; podrían simbolizar ofrendas o simplemente ser detalles decorativos que enriquecen el ambiente.
La luz es uniforme y difusa, sin sombras marcadas, lo que contribuye a crear una atmósfera de serenidad y trascendencia. La paleta cromática se centra en tonos azules, rojos y dorados, con predominio del azul en la vestimenta de la mujer y el rojo en la del hombre, colores tradicionalmente asociados con la divinidad y la realeza.
Subtextualmente, la pintura sugiere un momento de encuentro trascendental, posiblemente una revelación o una comunicación divina. La postura de la mujer, su libro abierto y la mirada del hombre sugieren una actitud de receptividad y aceptación ante algo que excede lo terrenal. La arquitectura detallada y el marco dorado refuerzan la idea de un espacio sagrado, reservado para este encuentro especial. El uso de elementos realistas en primer plano contrasta con la naturaleza sobrenatural de los personajes, creando una tensión entre lo mundano y lo divino. La composición vertical enfatiza la elevación espiritual del evento representado.