Part 3 Prado Museum – Carducho, Vicente -- La visión de Dionisio Rickel, el Cartujano
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En este segundo plano, un hombre vestido con hábito religioso se encuentra sentado frente a un escritorio. Su postura es de contemplación intensa, con las manos extendidas como si recibiera una revelación. El escritorio está cargado de objetos simbólicos: un cráneo humano, un libro abierto, una cruz y varios volúmenes encuadernados que sugieren erudición y estudio. Un pequeño macetón con cítricos se sitúa en primer plano, aportando un toque de color y vitalidad a la escena sombría.
La composición está estructurada por una marcada división espacial. La figura femenina y los ángeles parecen surgir de un espacio ilimitado, mientras que el hombre y su entorno están confinados dentro de lo que podría ser una celda o biblioteca. Esta separación visual enfatiza la naturaleza trascendente de la visión recibida por el religioso.
El uso del claroscuro no solo crea un efecto dramático, sino que también sirve para dirigir la atención del espectador hacia los puntos focales: la figura divina y las manos extendidas del hombre. La luz ilumina sus rostros, resaltando su importancia en la narrativa.
Subyace una tensión entre el mundo terrenal y el divino. El cráneo, símbolo de la mortalidad, se contrapone a la promesa de salvación representada por la figura celestial. El libro abierto sugiere un conocimiento que trasciende lo humano, mientras que la cruz evoca el sacrificio redentor. La presencia del cítrico, con su asociación con la fertilidad y la abundancia, podría interpretarse como una alusión a la gracia divina.
En definitiva, la pintura presenta una escena de revelación mística, donde un hombre recibe una visión directa de lo divino. El artista ha empleado recursos técnicos y simbólicos para transmitir la intensidad de esta experiencia espiritual, invitando al espectador a reflexionar sobre la relación entre el mundo material y el reino celestial. La disposición de los elementos sugiere una jerarquía: la divinidad se eleva por encima del intelecto humano, pero este último es elegido como receptor de su mensaje.