Giotto di Bondone – 38. Ascension
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En la parte inferior, un grupo de figuras humanas, identificables como apóstoles o seguidores, están representados en actitudes de veneración y asombro. Sus gestos –manos juntas en oración, inclinaciones reverentes– expresan devoción y aceptación del evento que presencian. La disposición de estos personajes crea una línea horizontal que contrasta con la verticalidad de la ascensión, anclando la escena a la tierra mientras se eleva hacia el cielo. Se aprecia una jerarquía visual; algunos individuos parecen tener mayor importancia por su posición o vestimenta, sugiriendo roles específicos dentro del grupo.
El fondo celeste está tratado con un color azul verdoso que acentúa la luminosidad de la figura ascendente y crea una sensación de profundidad. La atmósfera es etérea, casi irreal, reforzando el carácter sobrenatural del acontecimiento. La presencia de halos dorados alrededor de las cabezas de varias figuras indica su santidad o conexión divina.
En los márgenes, se aprecian elementos decorativos que enmarcan la escena principal. A la izquierda, un panel lateral presenta una composición diferente, con una figura montada sobre lo que parece ser una embarcación, posiblemente aludiendo a otro episodio bíblico. Estos detalles marginales sugieren que esta pintura forma parte de un conjunto más amplio, quizás una serie de frescos o paneles decorativos destinados a adornar un espacio religioso.
Subtextualmente, la obra transmite un mensaje de esperanza y redención. La ascensión simboliza el triunfo sobre la muerte y la promesa de vida eterna. La reacción de los testigos enfatiza la fe y la aceptación del destino divino. El uso de colores vibrantes y la composición equilibrada contribuyen a crear una atmósfera de serenidad y devoción, invitando al espectador a contemplar el misterio de la divinidad. La formalización de las figuras y la simplificación de los detalles sugieren un enfoque en la transmisión de un mensaje espiritual más que en la representación fiel de la realidad.