Giotto di Bondone – Legend of St Francis 10. Exorcism of the Demons at Arezzo
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, un hombre vestido con hábitos monásticos se presenta como figura central. Su gesto, con la mano levantada en señal de autoridad o exorcismo, dirige la mirada del espectador hacia el cielo. Su postura es firme, casi desafiante, sugiriendo una lucha espiritual activa. A su lado, otro personaje observa la escena con semblante sereno y contemplativo, posiblemente un testigo silencioso del evento sobrenatural que se desarrolla.
El elemento más llamativo de la pintura son las criaturas aladas que surcan el cielo sobre la ciudad. Su representación es grotesca y caricaturesca, con rasgos animales y expresiones amenazantes. Se despliegan en una especie de danza caótica, sugiriendo un poder oscuro y desordenado que se enfrenta a la figura religiosa. La disposición de estas criaturas no parece aleatoria; parecen converger hacia un punto focal sobre la ciudad, intensificando la sensación de amenaza y conflicto.
La paleta de colores es rica y contrastada. Los tonos cálidos de los edificios contrastan con el azul profundo del cielo, creando una atmósfera tensa y dramática. El uso de la luz es igualmente significativo; ilumina principalmente al hombre en hábitos, enfatizando su papel como agente divino en la confrontación con las fuerzas del mal.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de fe frente a la adversidad, el bien contra el mal, y la lucha espiritual por la redención. La ciudad fortificada podría interpretarse como una metáfora de la sociedad humana, vulnerable a las tentaciones y al pecado. La presencia de la iglesia sugiere un refugio seguro, un lugar de esperanza y salvación en medio del caos. El contraste entre la serenidad del observador y el fervor del exorcista podría representar diferentes respuestas ante la crisis espiritual: la contemplación silenciosa versus la acción directa. La meticulosa representación arquitectónica, por su parte, podría aludir a la importancia de la estructura social y religiosa como baluarte contra las fuerzas destructivas.