54 Last Judgment Giotto di Bondone (1266-1337)
Giotto di Bondone – 54 Last Judgment
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Pintor: Giotto di Bondone
El fresco del "Juicio Final", del gran representante del Renacimiento Giotto, lleva más de 500 años adornando las paredes de una pequeña iglesia de Padua. Es gracias a Giotto que la iglesia, o la Capilla de la Santa Cruz, se ha hecho mundialmente famosa, y se ha convertido en un lugar de peregrinación para miles de turistas. Esta extensa representación del Juicio Final, que se encuentra en la parte occidental de la iglesia, está dominada por un gran Jesucristo, que se eleva majestuosamente en el centro.
Descripción del cartón "El Juicio Final" de Giotto Di Bondone
El fresco del "Juicio Final", del gran representante del Renacimiento Giotto, lleva más de 500 años adornando las paredes de una pequeña iglesia de Padua. Es gracias a Giotto que la iglesia, o la Capilla de la Santa Cruz, se ha hecho mundialmente famosa, y se ha convertido en un lugar de peregrinación para miles de turistas.
Esta extensa representación del Juicio Final, que se encuentra en la parte occidental de la iglesia, está dominada por un gran Jesucristo, que se eleva majestuosamente en el centro. A su izquierda y derecha se sientan los doce apóstoles. En el centro están los arcángeles Miguel y Rafael sosteniendo la cruz. El fresco puede dividirse en dos niveles: arriba está la hueste celestial, abajo el pueblo sumido en las fauces del infierno, o movido hacia el cielo, guiado por los ángeles.
Cristo está en el trono como juez supremo. El fondo dorado de gran brillo y el estilo sutil de la pintura dan la impresión de que los cielos se han abierto para revelar la poderosa figura de Cristo, modelada con extrema claridad. En varios niveles del fresco, se puede ver el coro de ángeles desapareciendo detrás de una ventana real o las puertas de color rojo dorado de la Jerusalén celestial brillando en la parte superior de la pintura. En marcado contraste con los cielos se encuentran las fauces negras y rojas del Infierno, que pueden haber presagiado el Infierno de Dante.
Giotto establece ingeniosamente la conexión entre el mundo actual de los creyentes y el mundo canónico que existió durante toda la creación: el Juicio Final. Un detalle interesante es la representación de Enrico Scroveni, que encargó la construcción de la iglesia. Su figura arrodillada se encuentra en la parte inferior del fresco. De este modo, expiaba los pecados de su padre prestamista, ya que en aquella época el préstamo de dinero se consideraba un pecado mortal.
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En el centro, una figura radiante, rodeada por un halo luminoso, preside la escena. Su postura es solemne y su mirada, penetrante, parece abarcar a todos los presentes. A ambos lados de esta figura central, se distribuyen dos grandes grupos: uno ascendente, compuesto por almas que parecen ser conducidas hacia el cielo, y otro descendente, arrastrado hacia un abismo oscuro y amenazante.
La multitud de figuras en la parte superior exhibe una paleta de colores suaves y tonos rosados, transmitiendo una sensación de paz y redención. Sus rostros irradian alegría y esperanza, mientras que sus gestos sugieren una entrega a la divinidad. En contraste, los personajes que caen hacia el abismo se ven envueltos en tonalidades rojizas y oscuras, evocando temor y desesperación. Se distinguen figuras grotescas y demoníacas que parecen atormentar a las almas condenadas.
En primer plano, una estructura cruciforme destaca por su ubicación central y su simbolismo. Alrededor de ella se agolpan personajes en actitudes diversas: algunos imploran clemencia, otros observan con temor, mientras que otros parecen resignados a su destino. La disposición de estas figuras crea un dinamismo visual que guía la mirada del espectador a través de toda la composición.
La pintura presenta una clara dicotomía entre el bien y el mal, el cielo y el infierno, la salvación y la condenación. El artista parece querer transmitir un mensaje sobre la importancia de la fe y las buenas obras para alcanzar la vida eterna. La monumentalidad de la obra, junto con la riqueza de detalles en la representación de los personajes, busca impactar al espectador y provocar una reflexión profunda sobre el destino del alma humana. Se intuye una intención didáctica, buscando instruir a los fieles sobre las consecuencias de sus acciones y la necesidad de buscar la salvación espiritual. La arquitectura simulada, con su ventana que se abre hacia lo alto, refuerza esta idea de trascendencia y conexión con lo divino.