European art; part 1 – Alfred STEVENS Brussels 1823 Paris 1906 In the Painter’s Drawing Room 90038 121
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En contraste, a la derecha, una tercera mujer se encuentra de pie junto a una mesa redonda cubierta con un mantel carmesí. Sobre la mesa descansa un arreglo floral vibrante que atrae la mirada hacia el centro de la composición. Esta figura irradia una sensación de movimiento y dinamismo, como si estuviera en medio de una acción o presentación. Su vestido blanco, fluido y elegante, contrasta con los tonos más oscuros del resto de la escena.
El salón está profusamente decorado. Un espejo ornamentado refleja el espacio, duplicando visualmente la riqueza y ampliando la sensación de amplitud. Numerosos retratos colgados en las paredes sugieren una historia familiar extensa o un interés particular por el arte y la genealogía. La iluminación es cálida y difusa, proveniente de lámparas de araña y candelabros que contribuyen a crear una atmósfera acogedora pero también ligeramente melancólica.
La alfombra oriental, con su intrincado diseño geométrico, añade un toque exótico al ambiente. En el suelo, cerca de los sillones, se observan algunos objetos pequeños, posiblemente juguetes o adornos, que podrían indicar la presencia ocasional de niños en este espacio.
Más allá de la representación literal de una escena doméstica, esta pintura parece explorar temas relacionados con la intimidad, la conversación y la contemplación. La disposición de las figuras y el contraste entre los grupos sugieren una complejidad emocional subyacente. El salón, como escenario, funciona no solo como un espacio físico sino también como un símbolo del estatus social y cultural de sus habitantes. La presencia de los retratos en la pared podría interpretarse como una reflexión sobre la memoria, el legado y la importancia de la representación individual dentro de una historia familiar más amplia. La escena evoca una sensación de quietud y elegancia, pero también insinúa una cierta tristeza o nostalgia que impregna el ambiente.