Antonello da Messina – St. Sebastian
Ubicación: Old Masters Picture Gallery (Gemäldegalerie Alte Meister), Dresden.
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La expresión del rostro es compleja: no se trata de una mueca de dolor extremo, sino más bien de una resignación serena, incluso contemplativa. Sus ojos, dirigidos hacia un punto indefinido, sugieren una aceptación silenciosa de su destino. La postura erguida, a pesar de las heridas, denota una dignidad intrínseca que contrasta con la brutalidad del acto sufrido.
El fondo arquitectónico es notable por su simetría y perspectiva lineal. Se observa una serie de arcos y balcones adornados con tapices, donde se distinguen figuras humanas observadoras. Estas figuras parecen distantes, casi indiferentes al sufrimiento del hombre central, lo que podría interpretarse como una reflexión sobre la soledad del individuo frente a la adversidad o la pasividad ante el dolor ajeno. La luz, aunque brillante y uniforme, no suaviza la crudeza de la escena; más bien, acentúa las heridas y resalta la palidez de la piel del hombre.
El suelo, pavimentado con un patrón geométrico repetitivo, contribuye a la sensación de orden y control que contrasta con el caos físico representado en el cuerpo del protagonista. Un objeto cilíndrico, posiblemente una columna o un tambor, se encuentra abandonado cerca de sus pies, añadiendo un elemento de desorden y misterio al conjunto.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como el martirio, la fe, la resistencia y la fragilidad humana. La aparente calma del hombre herido podría interpretarse como una metáfora de la fortaleza interior frente a la opresión o como una representación de la redención a través del sufrimiento. El contraste entre la belleza física del cuerpo y la violencia infligida sugiere una reflexión sobre la dualidad inherente a la existencia humana, donde la armonía y el caos coexisten en tensión constante. La presencia de los observadores distantes invita a la contemplación sobre la responsabilidad individual y colectiva ante el sufrimiento ajeno.