Arnold Böcklin – CAA92XYP
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La fuente, inscrita con la frase BREVE SOMNIUM, se erige como un elemento central, tanto físico como simbólico. Su arquitectura clásica sugiere una conexión con el mundo del sueño o la ilusión efímera. Detrás de ella, una figura femenina, desnuda hasta el pecho y ataviada con una túnica azul adornada con estrellas, parece contemplar la escena con una expresión serena y melancólica. La posición de sus manos, sosteniendo un ramo de flores, denota una actitud de ofrenda o recogimiento.
En el plano posterior, se distinguen tres figuras ecuestres. Dos de ellas, montadas a caballo, parecen avanzar hacia el espectador, mientras que la tercera, situada más atrás y a la izquierda, observa la escena con un gesto ambiguo. La vestimenta de estas figuras, con sus colores vivos y su aire señorial, sugiere una connotación de poder o autoridad. La presencia de estos personajes en el fondo introduce una nota de misterio e incertidumbre, contrastando con la inocencia y la alegría que emanan las figuras infantiles.
El uso del color es notable: los tonos cálidos predominan en el primer plano, creando una sensación de vitalidad y cercanía, mientras que los colores más fríos se reservan para el fondo, acentuando la profundidad espacial. La luz, difusa y uniforme, ilumina toda la escena, sin crear sombras marcadas, lo que contribuye a la atmósfera onírica y atemporal de la pintura.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la fugacidad del tiempo (breve somnium), la inocencia infantil, la belleza efímera y la relación entre el mundo terrenal y el reino de los sueños o la fantasía. La presencia de las figuras ecuestres podría interpretarse como una alegoría del poder que observa desde lejos la fragilidad de la existencia humana. La figura femenina, con su expresión melancólica y su vestimenta celestial, evoca una imagen de divinidad o personificación de la naturaleza, quizás representando la transitoriedad de la belleza y el paso inevitable del tiempo. La interacción entre los niños y la fuente sugiere una conexión primordial con las fuentes de vida y la renovación constante.