Pietro Perugino – #13771
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En el extremo superior, alrededor del crucifijo, se distinguen varias figuras masculinas, algunas con expresiones de dolor y otras con gestos que sugieren esfuerzo físico al bajar el cuerpo. Una figura en particular, situada a la derecha, parece descender por una escalera, contribuyendo a la sensación de movimiento y dinamismo en la escena. Un velo rosado, translúcido y vaporoso, flota desde la parte superior, añadiendo un elemento de misterio y espiritualidad al conjunto.
La zona inferior está ocupada por un grupo de personajes femeninos y masculinos que contemplan con profunda devoción el descenso del cuerpo. Una mujer arrodillada en primer plano, vestida con una túnica azul, parece sumida en la oración, mientras que otras mujeres cercanas a ella muestran expresiones de dolor y compasión. A su lado, un hombre joven, ataviado con ropas rojas, observa la escena con semblante afligido. La disposición de estas figuras crea una sensación de profundidad y perspectiva, guiando la mirada del espectador hacia el punto focal: el cuerpo que se desplaza desde la cruz.
La paleta cromática es rica en tonos cálidos – ocres, rojos, azules – que intensifican la atmósfera emotiva de la escena. La luz, aunque difusa, resalta los volúmenes y modela las figuras, acentuando su expresividad. El tratamiento de las telas, con sus pliegues y texturas, aporta realismo a la representación.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como el sufrimiento, la redención y la piedad. La presencia del velo rosado podría aludir a la Virgen María o a una figura celestial que consuela a los presentes. El gesto de arrodillamiento de la mujer en primer plano simboliza la devoción y la entrega a lo divino. En general, la obra transmite un profundo sentimiento de dolor y compasión, invitando a la reflexión sobre el sacrificio y la esperanza. La composición, con su cuidadosa distribución de las figuras y su manejo sutil de la luz y el color, busca generar una experiencia emocional intensa en el espectador.