Part 6 Prado Museum – Teniers, David -- Reinaldo enamorado de Armida, en la isla de Orontes
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El caballero, vestido con ropajes militares de tonos terrosos, parece sucumbir al sueño o a la desesperación. Su cabeza descansa sobre un cojín improvisado sobre la roca, y su armadura –un casco, escudo y espada– yacen abandonados a sus pies, sugiriendo una derrota no solo física sino también emocional. La paleta de colores que lo envuelve es oscura y apagada, acentuando su estado de ánimo melancólico.
En contraste, la mujer irradia una luz más clara y vibrante. Viste un vestido azul celeste, cuyo color resalta sobre el verdor circundante. Su expresión es seria, casi severa, y sostiene un arco tensado, apuntando hacia el caballero. Este gesto no parece amenazador, sino más bien de advertencia o incluso de reproche. La luz que la ilumina enfatiza su figura, otorgándole una presencia imponente en la composición.
El paisaje que sirve de telón de fondo es exuberante y detallado. Se distinguen árboles frondosos, arbustos florecientes y un río serpenteante que se pierde en la distancia. A lo lejos, se vislumbra una estructura arquitectónica, posiblemente un templo o un palacio, que añade una nota de misterio y grandiosidad a la escena. La atmósfera es tranquila y serena, pero también cargada de tensión debido al contraste entre el abatimiento del caballero y la actitud firme de la mujer.
Subyace en esta representación una narrativa compleja. Se intuye una historia de amor no correspondido o un conflicto entre el deber y el deseo. El arco que sostiene la mujer podría simbolizar la razón, la disciplina o incluso la venganza, mientras que el sueño del caballero representa la vulnerabilidad y la sumisión a las pasiones. La isla, como escenario aislado, refuerza la idea de una situación excepcional, fuera de lo común, donde los personajes se enfrentan a sus propios demonios internos. El abandono de la armadura sugiere una renuncia al heroísmo tradicional, un reconocimiento de la derrota ante el poder del amor o la magia. En definitiva, la pintura invita a la reflexión sobre temas universales como el amor, la pérdida, la redención y la lucha entre la razón y la emoción.