Part 6 Prado Museum – Hamen y León, Juan van der -- Bodegón con alcachofas, flores y recipientes de vidrio
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En primer plano, observamos alcachofas con sus hojas desplegadas, revelando su intrincada estructura y textura. Junto a ellas, un ramo floreciente ocupa el centro visual. Tulipas de colores vibrantes – naranja, púrpura – contrastan con la delicadeza de las violetas y los blancos pompones. La disposición floral no parece seguir una lógica natural; más bien, se presenta como una selección deliberada de formas y tonalidades que buscan un equilibrio estético.
Un recipiente de vidrio transparente refleja la luz, duplicando la imagen de las flores y añadiendo una capa adicional de complejidad visual. La transparencia del cristal permite ver a través de él, creando una ilusión óptica que desafía la percepción del espacio. A su lado, una fuente de cerámica azul celeste contiene frutos rojos, posiblemente cerezas o frambuesas, cuya superficie brillante se distingue por sus reflejos.
En el extremo derecho, un pequeño jarrón con rosas y flores silvestres introduce una nota de elegancia y refinamiento. La forma del jarrón es curiosa, con un asa en espiral que añade un elemento decorativo inesperado. Junto a él, sobre una pequeña base circular, se encuentra un objeto metálico oscuro cuya función no queda clara; podría tratarse de una lámpara o algún otro utensilio doméstico.
El juego de luces y sombras es fundamental para la atmósfera general de la obra. La luz, proveniente de una fuente indeterminada, ilumina los objetos con una intensidad que resalta sus texturas y volúmenes. Las zonas oscurecidas sugieren una sensación de misterio y quietud.
Más allá de la mera representación de objetos cotidianos, esta composición parece sugerir una reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la belleza efímera de la naturaleza. La combinación de elementos perecederos (flores, frutos) con objetos duraderos (recipientes de vidrio, metal) podría interpretarse como una meditación sobre la transitoriedad de la vida y el contraste entre lo material y lo inmaterial. El bodegón, en su aparente sencillez, invita a una contemplación silenciosa sobre los ciclos naturales y la naturaleza humana.