Kunsthistorisches Museum – Peter Paul Rubens -- Miracle of Saint Francis Xavier
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El foco inmediato recae sobre un hombre vestido con hábitos oscuros, quien se eleva sobre un pedestal o plataforma. Su gesto es expansivo, como si ofreciera algo a los presentes. A su alrededor, una multitud heterogénea reacciona de diversas maneras: algunos lo contemplan con devoción y asombro, otros parecen implorar su intervención, mientras que unos pocos muestran signos de incredulidad o confusión. La variedad en las expresiones faciales y la postura corporal contribuyen a la sensación de movimiento y vitalidad.
En el extremo superior derecho, una aparición celestial domina la composición. Un grupo de ángeles emerge entre nubes turbulentas, con un resplandor que ilumina la escena. Uno de los ángeles parece sostener o señalar hacia abajo, reforzando la idea de una intervención divina. La luz, magistralmente manejada, crea contrastes dramáticos y dirige la mirada del espectador hacia los puntos clave de la narrativa.
En el primer plano, se aprecia un hombre yacente, aparentemente enfermo o muerto, que es tocado por otros personajes. Este detalle sugiere la naturaleza milagrosa del evento: una curación repentina o una resurrección. La representación de la enfermedad y la muerte contrasta con la esperanza y la alegría expresadas en los rostros de quienes presencian el suceso.
La paleta cromática es rica y vibrante, con predominio de tonos cálidos como el rojo, el dorado y el marrón, que acentúan la intensidad emocional de la escena. El uso del claroscuro intensifica el dramatismo y crea una atmósfera de fervor religioso.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de fe, esperanza y redención. La multitud representa a la humanidad necesitada de salvación, mientras que la figura central encarna la divinidad o un intermediario entre lo terrenal y lo celestial. El milagro en sí mismo simboliza el poder trascendente capaz de superar los límites de la existencia humana. La arquitectura clásica, con sus referencias al mundo antiguo, podría sugerir una conexión entre la fe cristiana y las tradiciones culturales preexistentes. En definitiva, se trata de una representación grandiosa y emotiva que busca inspirar devoción y asombro en el espectador.