Kunsthistorisches Museum – Justus Suttermans -- Eleonora Gonzaga dressed in black
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La dama viste un atuendo negro, ricamente adornado con detalles bordados o aplicados que sugieren opulencia y estatus elevado. El vestido, de corte sobrio pero elegante, se ajusta a la figura hasta la cintura y luego se abre en una falda amplia que cubre el suelo. Un elaborado cuello de encaje, o jubón, rodea su cuello, enfatizando la forma ovalada del rostro y añadiendo un elemento de teatralidad al conjunto. El cabello está recogido bajo un tocado discreto, adornado con pequeñas joyas.
En primer plano, a sus pies, se encuentra un pequeño perro blanco y negro, posiblemente un terrier o un spaniel. Su presencia introduce una nota de familiaridad y afecto en la composición formal, atenuando ligeramente la rigidez del retrato. La mirada del animal es directa, casi inquisitiva, estableciendo una conexión visual con el espectador.
En el extremo izquierdo, sobre una mesa cubierta con un paño rojo similar al del fondo, se aprecia un pequeño jarrón con flores. La composición floral es modesta y discreta, contrastando con la grandiosidad de la vestimenta y el entorno. Las flores podrían simbolizar fragilidad, belleza efímera o incluso esperanza en medio de circunstancias adversas.
La iluminación es clara y uniforme, aunque se percibe una ligera penumbra que acentúa los volúmenes del vestido y el rostro de la retratada. La paleta cromática es dominada por el negro, el rojo y el blanco, creando un efecto visual impactante y evocador. El uso predominante del negro sugiere luto o duelo, aunque también puede interpretarse como símbolo de dignidad, austeridad y poder.
Más allá de una mera representación física, la pintura transmite una sensación de introspección y melancolía. La postura erguida, la mirada fija y el atuendo sombrío sugieren una mujer marcada por la pérdida o la adversidad, pero que mantiene su compostura y dignidad ante las circunstancias. El retrato parece querer comunicar no solo la apariencia física de la retratada, sino también su carácter interior y su posición social. La presencia del perro, un símbolo de lealtad y compañía, podría interpretarse como una búsqueda de consuelo en medio de la tristeza. En definitiva, se trata de una obra que invita a la reflexión sobre temas universales como el dolor, la pérdida, la esperanza y la resiliencia humana.