Piero della Francesca – Piero (34)
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El conjunto humano es heterogéneo. Se distinguen individuos vestidos con ropas sencillas, algunos en tonos ocres y otros con una túnica roja vibrante que destaca por su contraste cromático. Un hombre de edad avanzada, con barba blanca, parece dirigir la atención hacia un joven desnudo que levanta los brazos en un gesto ambiguo: ¿exaltación, súplica o desesperación? La disposición de las figuras es dinámica; se agolpan unas sobre otras, creando una sensación de movimiento y tensión. Algunas parecen observar el evento central con interés, mientras que otras muestran signos de desconcierto o incluso temor.
El paisaje al otro lado del grupo humano es más sereno, aunque no exento de dramatismo. La presencia del árbol desnudo sugiere un estado de desolación o transición. El cielo se muestra nublado y opresivo, contribuyendo a una atmósfera general de incertidumbre. En la parte inferior derecha, una figura yacente sobre el suelo, cubierta con una tela oscura, introduce una nota de lamento y pérdida.
La pintura parece narrar un evento significativo para el grupo humano representado. La gestualidad de los personajes, sus expresiones faciales y la disposición espacial sugieren una crisis o revelación que afecta a todos por igual. El contraste entre la multitud activa y el paisaje desolado acentúa la sensación de conflicto interno y externo.
Subtextualmente, se puede interpretar esta obra como una alegoría sobre la condición humana, marcada por la incertidumbre, la pérdida y la búsqueda de significado en un mundo inestable. La figura central del joven con los brazos alzados podría simbolizar la esperanza o la fe frente a la adversidad, mientras que el árbol desnudo representa la fragilidad de la existencia. La presencia de la figura yacente evoca la inevitabilidad de la muerte y el dolor inherentes a la vida. El uso de la perspectiva aérea sugiere una visión trascendental del evento, como si se tratara de un momento crucial en la historia de la humanidad.