Pieter Fransz De Grebber – Esther, Ahasuerus and Haman
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, un hombre, vestido con ropas opulentas pero en posición de reverencia, inclina la cabeza hacia una mujer sentada en un sillón ricamente decorado. Su postura sugiere sumisión y respeto, aunque su mirada parece dirigida a otro punto fuera del encuadre, insinuando una tensión o preocupación subyacente. La mujer, ataviada con un vestido de gala y una capa bordada, irradia autoridad y dignidad. Su expresión es serena, pero se percibe una sutil complejidad en sus ojos, como si estuviera evaluando la situación con cautela.
A la izquierda, una figura femenina adicional observa la escena desde cierta distancia. Su vestimenta es más sencilla que las de los personajes principales, y su posición sugiere un papel secundario o de testigo. Ella sostiene un pequeño objeto dorado en sus manos, posiblemente una ofrenda o un símbolo de esperanza.
El hombre con barba blanca, situado entre los dos personajes centrales, parece ser el rey. Su turbante ornamentado y su atuendo regio confirman su estatus elevado. Sus manos se extienden hacia la mujer, ofreciéndole el recipiente dorado, lo que podría simbolizar una concesión o un acto de clemencia.
La iluminación es teatral, con fuertes contrastes entre luces y sombras que acentúan los rostros y las vestimentas de los personajes. El uso del color es igualmente significativo: los tonos dorados y rojos dominan la paleta, evocando riqueza, poder y pasión.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de poder, sumisión, esperanza y peligro. La reverencia del hombre sugiere una lucha interna o una obligación impuesta. La mirada de la mujer revela una inteligencia estratégica y un posible conflicto entre su deber y sus deseos. La figura observadora a la izquierda podría representar la fragilidad de la inocencia o la posibilidad de redención. El acto de ofrecer el recipiente dorado puede interpretarse como un intento de apaciguar, manipular o incluso condenar. En conjunto, la escena transmite una atmósfera de suspense e incertidumbre, invitando al espectador a reflexionar sobre las complejidades del destino y la naturaleza humana.