Fedor Alexeev – View of the Resurrection and Nikolsky Gate and Neglinny Bridge from Tverskaya Street in Moscow
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
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El arco central, claramente el punto focal del cuadro, se abre a una plaza o avenida más allá, donde se vislumbran otras construcciones y un río que serpentea entre los edificios. A lo largo de la calle principal, se observa una actividad considerable: figuras humanas vestidas con ropas elegantes caminan, conversan o montan a caballo. Carruajes tirados por caballos avanzan lentamente, sugiriendo una sociedad próspera y organizada.
La luz del día ilumina la escena, creando un contraste entre las áreas iluminadas y las sombras proyectadas sobre los edificios. El cielo, con sus nubes dispersas, aporta una sensación de amplitud y profundidad al paisaje urbano. El uso del color es relativamente sobrio, dominado por tonos tierra, grises y azules pálidos, aunque se aprecian destellos de color en la vestimenta de las figuras y en los detalles arquitectónicos.
Más allá de la representación literal de una ciudad, el cuadro parece transmitir un mensaje sobre el poderío y la estabilidad del imperio que la alberga. La monumentalidad de los edificios, la disciplina aparente en la disposición urbana y la presencia constante de la autoridad (representada por las figuras a caballo y los carruajes) sugieren un orden social bien establecido y una prosperidad económica palpable. La meticulosa atención al detalle en la representación de la arquitectura y el vestuario denota un interés por documentar con precisión la realidad de su tiempo, pero también podría interpretarse como una forma de glorificar la cultura y las tradiciones locales.
En el plano subtexto, se puede intuir una cierta nostalgia o idealización del pasado. La escena, aunque vibrante en actividad, parece congelada en el tiempo, evocando una época dorada que quizás ya no existe o está desapareciendo. La presencia del río, un elemento natural contrastado con la rigidez de la arquitectura, podría simbolizar la tensión entre la naturaleza y la civilización, o bien la capacidad de la ciudad para adaptarse y prosperar a pesar de las fuerzas externas. La composición general invita a la contemplación sobre el paso del tiempo, la fragilidad de la memoria y la búsqueda de un ideal de belleza y armonía en el entorno urbano.