Jesús Helguera Ausencia – #29457
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La ventana actúa como una barrera física y simbólica entre el niño y el mundo exterior. Los barrotes enfatizan la sensación de encierro o limitación, sugiriendo quizás una situación de aislamiento o privación de libertad. La mirada del niño es directa pero distante, transmitiendo una mezcla de curiosidad y melancolía. No hay alegría evidente en su expresión; más bien, se percibe una quietud pensativa que invita a la reflexión sobre su estado emocional.
En el alféizar de la ventana, se disponen diversos objetos: recipientes con líquidos de colores (rojo, amarillo, verde), un cuenco con lo que parecen ser legumbres o semillas, y algunos tomates. Estos elementos introducen una dimensión doméstica y cotidiana en la escena, pero también pueden interpretarse como símbolos. Los líquidos coloreados podrían aludir a emociones intensas o a experiencias sensoriales variadas; el cuenco de legumbres podría representar sustento o abundancia, mientras que los tomates, con su color vibrante, aportan un toque de vitalidad contrastando con la atmósfera general de quietud y melancolía.
La paleta de colores es predominantemente cálida, dominada por tonos ocres, amarillos y rojizos, que contribuyen a crear una atmósfera nostálgica y ligeramente opresiva. La técnica pictórica parece ser realista, con un cuidado en la representación de los detalles y las texturas, lo que refuerza el impacto emocional de la obra.
En términos subtextuales, la pintura podría interpretarse como una reflexión sobre la infancia perdida, la pobreza, o la alienación social. El niño, aislado tras la ventana, se convierte en un símbolo de la fragilidad humana y la búsqueda de conexión con un mundo que parece inaccesible. La disposición de los objetos en el alféizar sugiere una vida sencilla pero marcada por ciertas carencias, mientras que la mirada del niño invita a empatizar con su situación y a cuestionar las circunstancias que le rodean.