Jan Havicksz Steen – Steen The Dissolute Household, 1668, oil on canvas, Wellingt
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A su izquierda, una joven de atuendo lujoso, aunque desaliñado, se reclina en un sillón, aparentemente ajena a la atmósfera general. Sus gestos sugieren indulgencia y falta de preocupación por las consecuencias. Dispersas alrededor de ella yacen cartas, indicando un juego interrumpido o abandonado.
En el plano superior, una mujer mayor, vestida con un gorro blanco, se inclina sobre una mesa donde parece estar contando dinero o realizando algún cálculo. Su rostro denota una mezcla de resignación y preocupación, posiblemente consciente del derroche que tiene lugar a su alrededor. Un niño pequeño, vestido con ropas limpias pero desordenadas, observa la escena con curiosidad, mientras otro corre hacia el espectador, añadiendo un elemento de vitalidad infantil en medio de la atmósfera sombría.
La presencia de instrumentos musicales –un violín, una trompeta y un tambor– colgados del techo sugiere un intento fallido de entretenimiento o una referencia a la frivolidad. Un perro pequeño, situado cerca del suelo, parece ser el único observador imparcial de esta desordenada reunión. Un plato con restos de comida y un queso sobre un barril refuerzan la impresión de abundancia derrochada y falta de moderación.
La iluminación es desigual, concentrándose en las figuras principales y dejando áreas de sombra que acentúan el ambiente opresivo. La paleta de colores es terrosa y apagada, con toques de blanco y rojo que resaltan ciertos detalles.
Subyacentemente, la obra parece ofrecer una crítica social sutil. No se trata simplemente de una representación de un hogar desordenado, sino de una alegoría sobre los peligros del exceso, la decadencia moral y la pérdida de valores familiares. La indiferencia aparente de algunos personajes frente al caos que les rodea sugiere una falta de responsabilidad y una incapacidad para controlar sus propios impulsos. El contraste entre la riqueza material presente y la pobreza espiritual implícita crea una tensión palpable que invita a la reflexión sobre las consecuencias del derroche y la búsqueda desenfrenada del placer. La escena, en su conjunto, transmite un sentimiento de melancolía y desilusión.