Viktor Borisov-Musatov – borisov-musatov silence 1900
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La obra presenta una escena íntima que transcurre en un interior señorial, posiblemente un salón o estudio. Dos figuras, vestidas con atuendos del siglo XVIII –un hombre y una mujer– ocupan el centro de la composición. El hombre, inclinado hacia adelante, parece concentrado en algo que sostiene entre sus manos; su postura sugiere una actividad delicada, quizás la lectura o la escritura. La mujer, sentada erguida sobre un sofá ricamente decorado, observa con una expresión indescifrable.
El espacio está definido por paredes revestidas con papel pintado de motivos florales y adornadas con pequeños cuadros que añaden profundidad a la escena. El mobiliario, aunque detallado en su representación, se difumina ligeramente, contribuyendo a crear una atmósfera nebulosa y melancólica. La paleta cromática es apagada, dominada por tonos pastel –verdes, ocres y grises– que refuerzan esta sensación de quietud y recogimiento.
La iluminación no proviene de una fuente clara; la luz parece emanar del propio ambiente, suavizando los contornos y generando sombras sutiles. Esta técnica acentúa el carácter onírico y evocador de la pintura.
Subyace a la representación un sentimiento de soledad y aislamiento. La interacción entre las figuras es mínima, casi ausente; no se percibe comunicación ni contacto visual directo. El hombre parece absorto en su propia actividad, ajeno a la presencia de la mujer, quien a su vez exhibe una actitud distante y reflexiva.
La atmósfera general sugiere un momento de transición o espera. La escena podría interpretarse como una reflexión sobre el paso del tiempo, la fragilidad de las relaciones humanas o la pérdida de la inocencia. Los objetos presentes –el papel pintado antiguo, los cuadros enmarcados– evocan un pasado idealizado y tal vez inalcanzable. El silencio, implícito en la composición, se convierte así en el protagonista principal de la obra, invitando al espectador a una contemplación introspectiva.