David II Teniers (After) – Guards of a Camp
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El primer plano está dominado por una acumulación de objetos asociados a la vida militar: armas desparramadas sobre el suelo –mosquetes, espadas, cascos–, un tambor, banderas con colores vivos que sugieren una identidad nacional o regimiento específico, y diversos elementos de vestuario. Esta disposición aparentemente caótica sugiere tanto la rutina del campamento como la posibilidad de una reciente actividad bélica.
Un grupo de soldados se encuentra reunido alrededor de una mesa, absorto en lo que parece ser un juego de cartas o dados. Sus expresiones son variadas: concentración, distracción, ligera preocupación. La presencia de este grupo sugiere un momento de respiro y esparcimiento en medio de la tensión inherente a su función. Un perro pequeño, situado cerca de uno de los soldados, añade una nota de cotidianidad y familiaridad al ambiente.
La figura central, ubicada frente al arco, destaca por su atuendo distintivo: un uniforme blanco adornado con detalles coloridos y un sombrero alto que le confiere una posición de autoridad o jerarquía. Su postura es formal, casi rígida, lo que contrasta con la informalidad del grupo reunido en la mesa.
A través del arco se vislumbra el paisaje exterior: una extensa llanura salpicada de embarcaciones y estructuras fortificadas a lo lejos. Esta perspectiva amplia sugiere un contexto bélico más amplio, insinuando una campaña militar o conflicto en curso. La lejanía de los detalles dificulta la identificación precisa de los elementos del paisaje, pero refuerza la idea de una amenaza inminente o una situación estratégica compleja.
La pintura parece explorar la dicotomía entre el deber y el ocio, la disciplina y la relajación, la guerra y la paz. La acumulación de objetos militares en primer plano contrasta con la tranquilidad aparente del grupo reunido alrededor de la mesa, mientras que el paisaje distante evoca un conflicto mayor que se desarrolla fuera del marco inmediato de la escena. La luz juega un papel crucial al dirigir la atención del espectador hacia los elementos más relevantes y al crear una atmósfera de misterio e incertidumbre. La composición general sugiere una reflexión sobre la naturaleza humana en tiempos de guerra, donde incluso los momentos de esparcimiento están marcados por la sombra de la amenaza constante.