Divina Commedia – 180 Angels kneeling before the Trinity
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el centro, tres figuras principales, presumiblemente representando a la Santísima Trinidad, emanan una intensa luz dorada que se irradia hacia afuera, creando un halo de divinidad. Sus rostros, aunque individualizados, comparten una serenidad y majestad que sugieren su unidad esencial. Las manos parecen estar en gesto de bendición o comunicación entre ellas, reforzando la idea de una relación interna.
Delante de estas figuras centrales, se despliega una multitud de personajes arrodillados, vestidos con túnicas de colores pastel –rosas, azules y amarillos– que contribuyen a la armonía cromática general. La repetición de las posturas de adoración, con cabezas inclinadas y manos juntas en oración, enfatiza el concepto de humildad y devoción ante lo divino. La uniformidad en la representación de estas figuras sugiere una jerarquía espiritual, donde todos se someten a la autoridad de la Trinidad.
A la izquierda, una figura femenina, presumiblemente la Virgen María, se destaca por su vestimenta blanca y su gesto de reverencia más profundo. Su posición ligeramente separada del resto del grupo podría indicar su papel especial dentro de la narrativa religiosa. A la derecha, un anciano con barba blanca sostiene lo que parece ser un libro o pergamino, posiblemente representando a un profeta o escriba, testigo de la escena divina.
La perspectiva es plana y estilizada, característica de la iconografía medieval. La ausencia de profundidad espacial y el uso de contornos definidos contribuyen a una sensación de atemporalidad y trascendencia. El dorado utilizado para las aureolas y detalles ornamentales acentúa la riqueza visual y simboliza lo sagrado.
Subtextualmente, la obra transmite un mensaje de fe, sumisión y esperanza. La representación de los ángeles arrodillados ante la Trinidad refuerza la idea de la jerarquía celestial y el orden divino. La luz que emana de las figuras centrales simboliza la gracia divina y la promesa de salvación. El gesto de oración colectivo sugiere una búsqueda de redención y un anhelo por la conexión con lo trascendente. La composición, en su conjunto, invita a la contemplación y a la reflexión sobre los misterios de la fe.