Kelek – ma Kelek Contes de Grimm Le Roi de la Montagne dOr
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Dentro de la abertura, se aprecia una escena que sugiere un ambiente de estudio o biblioteca. Un hombre barbudo, posiblemente un rey o erudito, está sentado frente a un escritorio donde reposa un objeto cubierto, quizás un cofre o una reliquia. Una figura femenina alada, con las características de un ángel o una personificación de la sabiduría, se encuentra detrás del hombre, observando la escena con semblante sereno. La iluminación en este interior es suave y uniforme, creando una atmósfera de calma y contemplación.
En contraste radical, el primer plano está dominado por una criatura serpentina que emerge desde el suelo. Esta entidad posee un rostro humanoide femenino, con cabello rojizo y una corona que sugiere nobleza o poder. El cuerpo se transforma gradualmente en la forma de una serpiente oscura y escamosa, cuyo movimiento sinuoso llena gran parte del espacio visual. La textura de las escamas es meticulosamente detallada, transmitiendo una sensación de frialdad y peligro. En el suelo, frente a la criatura, se encuentran pequeños objetos metálicos que parecen haber sido expulsados por su avance.
La yuxtaposición de estos elementos genera una tensión palpable. El conocimiento representado en el interior de la puerta contrasta con la fuerza bruta e instintiva encarnada por la serpiente-mujer. Podría interpretarse como una alegoría del conflicto entre la razón y los impulsos primarios, o entre la civilización y la naturaleza salvaje. La presencia de la corona sugiere que esta criatura no es simplemente un monstruo, sino una fuerza poderosa con sus propias motivaciones y quizás, su propia legitimidad.
El uso de la perspectiva forzada acentúa el efecto dramático, haciendo parecer que la serpiente se aproxima al espectador con una amenaza inminente. La paleta de colores, dominada por tonos fríos como el azul y el verde, contribuye a crear una atmósfera de misterio y presagio. La luz tenue en el interior contrasta con la oscuridad del cuerpo serpentino, intensificando aún más la sensación de dualidad.
En resumen, esta composición invita a reflexionar sobre la naturaleza humana, los peligros del conocimiento incontrolado y la persistencia de lo instintivo incluso en los entornos más civilizados. La imagen plantea preguntas sobre el poder, la sabiduría y la relación entre el hombre y el mundo que le rodea.