Kelek – ma Kelek Les Contes de Perrault Les Fees
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La joven, vestida con ropas de tonos azules y verdes, ofrece flores a la mujer sentada. Su cabello rojizo contrasta con el fondo oscuro y su expresión es ambivalente; no se puede determinar si se trata de cortesía, sumisión o incluso un gesto forzado. Las flores que sostiene parecen ser rosas, símbolo tradicional del amor y la belleza, pero también pueden interpretarse como una ofrenda a una entidad poderosa e inescrutable.
La figura femenina sentada domina la escena por su tamaño y vestimenta. Su atuendo es ostentoso, con un elaborado tocado blanco y negro que acentúa su presencia imponente. El color rojo de su vestido sugiere poder, pasión o incluso peligro. Lo más llamativo son las criaturas grotescas que emergen de sus extremidades: seres híbridos entre animales y demonios, que sugieren una conexión con lo sobrenatural y un control sobre fuerzas oscuras. Su rostro es pálido y su mirada fija en la joven, transmitiendo una sensación de juicio o evaluación.
En el fondo, tras una cortina carmesí, se vislumbra la figura de un hombre anciano, observando la escena desde la penumbra. Su presencia sugiere una posible conexión con los eventos que se desarrollan, quizás como testigo silencioso o incluso como instigador de la situación. La luz tenue que ilumina su rostro acentúa su expresión sombría y misteriosa.
El suelo está cubierto por un tapiz rojo oscuro, que contribuye a la atmósfera opresiva de la escena. Un pequeño taburete con una planta en el centro del plano frontal introduce un elemento de naturaleza, pero éste se ve eclipsado por la presencia dominante de las figuras humanas y las criaturas fantásticas.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como el poder, la sumisión, la belleza, la corrupción y lo sobrenatural. La relación entre la joven y la mujer sentada podría interpretarse como una metáfora de la dinámica entre una víctima y su opresor, o entre una inocente y una figura corrupta que ejerce influencia sobre ella. Las criaturas grotescas que emanan de la mujer sugieren una naturaleza dual: una apariencia externa de refinamiento que oculta un interior oscuro y peligroso. La presencia del hombre anciano en el fondo añade una capa adicional de complejidad, insinuando una trama más amplia y personajes ocultos que influyen en los acontecimientos. En general, la obra transmite una sensación de inquietud y misterio, invitando a la reflexión sobre las fuerzas oscuras que pueden acechar bajo la superficie de la apariencia externa.