Durer Engravings – Life of the Holy Family in Egypt
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En el primer plano, un hombre, presumiblemente José, trabaja diligentemente en lo que parece ser un banco o una mesa de carpintería. Su rostro está marcado por la concentración y el esfuerzo físico; su postura es encorvada, indicando la dureza del trabajo manual. A su alrededor, varios niños, posiblemente representando a los hijos de José y María, juegan con entusiasmo, aunque su alegría contrasta con la atmósfera general de austeridad. Algunos ángeles pequeños se mezclan entre ellos, participando en el juego o observando la escena con curiosidad.
María, sentada sobre un banco cercano, observa a José con una expresión serena pero melancólica. Su figura está envuelta en ropas modestas y su postura transmite una sensación de quietud y resignación ante las circunstancias. El Niño Jesús, sentado en su regazo, parece ajeno al entorno, absorto en sus propios pensamientos o juegos.
En el fondo, se vislumbra un paisaje urbano más extenso, con edificios que se pierden en la distancia. Una figura masculina, posiblemente ángel o profeta, aparece suspendida en el cielo, observando la escena desde una posición superior. Su presencia sugiere una dimensión espiritual y divina que trasciende la realidad terrenal.
La composición general transmite una sensación de humildad y sencillez. La ausencia de elementos lujosos o ostentosos subraya la pobreza y las dificultades que enfrentó la Sagrada Familia durante su estancia en Egipto. El contraste entre el trabajo arduo de José, la serenidad de María y la inocencia de los niños crea una tensión emocional que invita a la reflexión sobre temas como la fe, el sacrificio y la perseverancia ante la adversidad. La representación de los ángeles introduce un elemento de esperanza y protección divina en medio de las dificultades terrenales. El entorno urbano, con sus edificios ruinosos y su atmósfera desolada, podría interpretarse como una metáfora de la fragilidad humana y la transitoriedad de la vida.