Adolphe Alexandre Lesrel – The Game of Cards
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El foco central de la composición se sitúa en la mesa donde se desarrolla el juego. Alrededor de ella, cinco figuras masculinas, ataviadas con indumentaria elaborada propia del siglo XVII, participan activamente en la partida. Sus ropajes, caracterizados por colores vivos como el rojo y el dorado, así como por detalles ornamentales como encajes y volantes, denotan un estatus social elevado. La atención se dirige a las manos de los jugadores, concentradas en sus cartas, transmitiendo una atmósfera de tensión y expectación.
A la izquierda, un hombre apoyado en un taburete observa el juego con una expresión que oscila entre la curiosidad y la diversión. Su postura relajada contrasta con la intensidad de los participantes. En la parte derecha, otro personaje se apoya en lo que parece ser un arcabuz, su mirada dirigida hacia la mesa, sugiriendo una posible implicación o interés en el resultado del juego.
La ventana, además de proporcionar luz natural, ofrece una vista al exterior, aunque esta permanece difusa y poco definida. Esta inclusión podría interpretarse como una referencia a la vida más allá de los muros de este espacio privilegiado, un mundo que se mantiene distante e inaccesible para quienes participan en el juego.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con el ocio aristocrático, el poder y la fortuna. El juego de cartas, como metáfora de la vida misma, implica riesgos y recompensas, y la concentración de los jugadores sugiere una profunda inversión emocional en el resultado. La presencia del arcabuz, aunque discreta, introduce un elemento de potencial violencia o peligro latente, recordándonos que incluso en los momentos de placer y distracción, las preocupaciones mundanas pueden estar presentes. La riqueza material exhibida no solo refleja la prosperidad de estos hombres, sino también una posible ostentación y una desconexión con las realidades del mundo exterior. La composición general transmite una sensación de intimidad y exclusividad, invitando al espectador a observar un ritual privado que revela aspectos de la sociedad de la época.