Ivan Konstantinovich Aivazovsky – Type seaside city in the evening with a lighted beacon 1870 27h37
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El primer plano está ocupado por una pequeña isla o promontorio cubierto de vegetación oscura, donde se alza una estructura de madera iluminada desde el interior; parece ser un faro o torre de vigilancia. La luz que emana de ella contrasta con la oscuridad circundante y atrae inmediatamente la mirada del espectador. Esta iluminación puntual crea un juego de sombras y resalta la textura de los árboles, sugiriendo una sensación de misterio y aislamiento.
En el plano medio, el agua refleja la luz de la luna, creando un camino brillante que guía la vista hacia la ciudad. Se observan varias embarcaciones, algunas con velas desplegadas, navegando en silencio bajo la luz lunar. La presencia de estos barcos sugiere actividad comercial o marítima, pero también una sensación de soledad y vastedad del océano.
La ciudad, extendiéndose a lo largo del horizonte, se presenta como un conjunto de edificios altos y uniformes, iluminados tenuemente desde el interior. Su arquitectura parece ser la típica de una urbe portuaria del siglo XIX, con una disposición ordenada y funcional. La luz que emana de las ventanas sugiere vida en sus interiores, pero también una cierta distancia emocional entre los habitantes y el observador.
La luna, ubicada centralmente en el cielo, es un elemento clave de la composición. Su brillo intenso ilumina la escena y crea una atmósfera onírica y contemplativa. El cielo nocturno está salpicado de estrellas, lo que refuerza la sensación de inmensidad y misterio.
En cuanto a los subtextos, la pintura evoca sentimientos de nostalgia, soledad y melancolía. La luz del faro puede interpretarse como un símbolo de esperanza o guía en medio de la oscuridad, pero también como una señal de peligro o aislamiento. La ciudad, con su arquitectura uniforme y sus luces tenues, sugiere una sociedad organizada pero impersonal. El agua, reflejando tanto la luz de la luna como las sombras de los edificios, simboliza la dualidad de la vida: belleza y tristeza, esperanza y desesperación. En general, la obra transmite una sensación de quietud y contemplación, invitando al espectador a reflexionar sobre la naturaleza humana y el paso del tiempo. La técnica pictórica, con su uso sutil del claroscuro y sus pinceladas delicadas, contribuye a crear una atmósfera envolvente y emotiva.