Gil Elvgren – pcal ge pad 012401
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En la pintura observamos una escena que evoca el espíritu de la posguerra estadounidense, con un marcado énfasis en la estética del pin-up. Una mujer joven, vestida con un uniforme militar estilizado y falda a lápiz, se encuentra sentada sobre una mesa de trabajo. Su pose es deliberadamente provocativa: una pierna cruzada sobre la otra, el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante, y una mirada directa al espectador que combina coquetería e independencia. La iluminación resalta su figura, creando sombras que acentúan sus curvas y sugieren un erotismo contenido pero palpable.
El entorno es funcional y austero: una mesa de trabajo con herramientas dispersas, un taburete de madera y un fondo difuso que sugiere un taller o espacio industrial. Esta yuxtaposición entre la sensualidad femenina y el contexto laboral masculino genera una tensión interesante. La mujer no se presenta como una simple objeto de deseo, sino como una trabajadora activa, aunque su imagen está indudablemente idealizada.
La presencia del calendario en primer plano, con la fecha 24 de enero de 1949 claramente visible, ancla la obra a un momento histórico específico: el período de reconstrucción y prosperidad económica tras la Segunda Guerra Mundial. El calendario también introduce una dimensión temporal que contrasta con la atemporalidad de la figura femenina. La inclusión de las traducciones en francés e incluso alemán sugiere una intención de alcance internacional, posiblemente comercial.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como el papel cambiante de la mujer en la sociedad estadounidense del siglo XX, la idealización de la feminidad y la tensión entre la tradición y la modernidad. La figura femenina representa un arquetipo de la mujer fuerte que contribuye a la economía pero conserva su atractivo sexual. La obra podría interpretarse como una celebración de la vitalidad y el optimismo de la época, aunque también plantea preguntas sobre la objetivación de la mujer en la cultura popular. El uso del blanco y negro refuerza la estética retro y evoca las ilustraciones publicitarias de la década de 1940. La composición general sugiere una mezcla de nostalgia por el pasado y una mirada crítica a los valores sociales de la época.