Part 5 Prado Museum – Goya y Lucientes, Francisco de -- La reina María Luisa con tontillo
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La mujer viste un vestido amplio y voluminoso, con una falda que se extiende en amplias ondas sobre el suelo. El tejido parece ser ligero y translúcido, adornado con detalles dorados que resaltan su opulencia. Un corpiño ajustado acentúa su figura, mientras que mangas largas y abullonadas completan la indumentaria. Sobre su cabeza lleva un elaborado tocado, compuesto por una estructura alta cubierta de encajes y adornada con plumas azules, lo cual enfatiza aún más su estatus social. Un collar de perlas resalta su cuello, complementando el conjunto.
El fondo es oscuro y uniforme, casi negro, lo que concentra la atención del espectador en la figura principal. Una tela roja, posiblemente un tapiz o una cortina, se vislumbra a la izquierda, aportando un contraste cromático limitado pero significativo. La iluminación es suave y difusa, creando sombras sutiles que modelan el rostro y las vestimentas de la retratada.
Más allá de la mera representación física, la pintura transmite una sensación de frialdad y distancia. La expresión facial de la mujer es serena, casi inexpresiva, carente de calidez o emoción palpable. Esta falta de expresividad podría interpretarse como un reflejo de las convenciones sociales de la época, donde se esperaba que los miembros de la nobleza mantuvieran una compostura imperturbable en público.
El uso del color es deliberado y simbólico. El blanco y el dorado del vestido sugieren pureza, riqueza y poder. La presencia de azul en el tocado podría aludir a la realeza o a virtudes como la lealtad y la fidelidad. La tela roja, aunque discreta, evoca la pasión y la nobleza.
En resumen, esta pintura es un retrato oficial que busca exaltar la posición social y el estatus de la retratada. Sin embargo, la frialdad en la expresión y la rigidez en la pose sugieren una cierta distancia emocional, invitando a una reflexión sobre las convenciones sociales y los roles impuestos por la nobleza del siglo XVIII. La composición, aunque formal, revela un dominio técnico considerable y una atención al detalle que denotan el talento del artista.