Part 5 Prado Museum – El Bosco -- El jardín de las Delicias, o La pintura del madroño
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Comentarios: 1 Ответы
У триптихов Босха есть изображение и при закрытых створках
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El panel central domina la composición con su escala y complejidad. Se despliega un mundo onírico y surrealista, repleto de figuras humanas desnudas entregadas a placeres sensuales en un entorno artificial y extravagante. La arquitectura es caprichosa, con estructuras que desafían la lógica y la gravedad. Se perciben fuentes, estanques y una profusión de frutas exóticas, todo ello contribuyendo a una atmósfera de deleite carnal desmesurado. La multitud se agrupa en torno a formas extrañas y animales híbridos, creando un ambiente festivo pero también inquietante, donde la alegría parece estar teñida de una sutil amenaza.
Finalmente, el panel derecho ofrece un contraste dramático con los dos anteriores. Un paisaje infernal emerge, dominado por tonos oscuros y figuras atormentadas. Las almas son castigadas por demonios grotescos en un entorno de fuego y sufrimiento. Una figura central, aparentemente una mujer, es devorada por una criatura monstruosa, mientras que otras almas se retuercen en agonía. La atmósfera es opresiva y desesperanzadora, representando las consecuencias del pecado y la condenación eterna.
Subtextualmente, la obra parece explorar la fragilidad de la inocencia y el camino hacia la perdición. El panel izquierdo sugiere un estado original de pureza que se ve comprometido por la curiosidad y la tentación. El panel central representa la indulgencia desenfrenada y la pérdida del control, mientras que el panel derecho ilustra las consecuencias inevitables de tales acciones. La tríptica en su conjunto plantea preguntas sobre la naturaleza humana, el pecado, la redención y el juicio final, invitando a una reflexión profunda sobre la moralidad y el destino. La yuxtaposición de estos tres mundos –el paraíso perdido, el placer efímero y el infierno eterno– crea una tensión narrativa que mantiene al espectador en un estado constante de inquietud e interrogación. La meticulosa atención al detalle y la imaginería simbólica sugieren una crítica implícita a los excesos humanos y una advertencia sobre los peligros del pecado.