Silvester Shedrin – Small harbor in Sorrento overlooking the islands of Ischia and Procido
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El puerto en sí mismo es pequeño y pintoresco; una estructura arquitectónica tosca, posiblemente un antiguo almacén o torre de vigilancia, domina la escena desde su posición elevada. Su estado ruinoso sugiere una historia pasada, una conexión con tiempos anteriores que se desvanecen bajo el paso del tiempo. A sus pies, varios barcos descansan en las aguas poco profundas, algunos amarrados a la orilla y otros flotando suavemente.
La presencia humana es discreta pero significativa. Una familia, compuesta por un hombre, una mujer y dos niños, se encuentra cerca de la estructura arquitectónica, observando el mar con aparente tranquilidad. Un grupo de hombres, descalzos y vestidos con ropas sencillas, interactúa en el agua, posiblemente pescadores o trabajadores portuarios. Sus gestos sugieren actividad cotidiana, un vínculo íntimo con el entorno marino.
La composición se caracteriza por una marcada horizontalidad, reforzada por la línea del horizonte y la extensión de la costa. Esta horizontalidad transmite una sensación de estabilidad y quietud, contrastando con la verticalidad de la estructura arquitectónica que rompe esta línea. El uso de la perspectiva atmosférica es notable; las islas distantes se difuminan en el horizonte, creando una sensación de profundidad y vastedad.
Subliminalmente, la pintura evoca un sentimiento de nostalgia y melancolía. La luz dorada, aunque hermosa, también sugiere el declive del día, el paso inevitable del tiempo. La arquitectura ruinosa y la sencillez de las figuras humanas sugieren una vida austera pero arraigada en la tradición y la naturaleza. El puerto, más que un lugar de comercio, se presenta como un refugio, un espacio de calma y contemplación frente a la inmensidad del mar. La escena invita a la reflexión sobre la relación entre el hombre y su entorno, la fugacidad del tiempo y la belleza intrínseca de lo cotidiano.