Sir Godfrey Kneller – Queen Mary II
Ubicación: The Crown Estate
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El vestuario es sumamente elaborado y ostentoso. La prenda principal es un vestido de terciopelo oscuro, probablemente verde o azul muy profundo, ricamente adornado con bordados dorados que delinean el escote, las mangas y la falda. La opulencia se acentúa con una capa o manto de color dorado que cae sobre sus hombros y se extiende por el suelo, sugiriendo poder y riqueza. Se aprecian encajes delicados en los puños y el cuello, añadiendo un toque de refinamiento. En su mano izquierda sostiene una corona, símbolo inequívoco de la realeza.
El fondo es oscuro y difuso, con cortinarias pesadas que contribuyen a crear una atmósfera solemne y teatral. Se intuye, en la parte superior derecha, una arquitectura clásica, posiblemente un balcón o una columnata, lo cual refuerza el carácter oficial del retrato. Una mesa cubierta por un paño rojo intenso se sitúa a su izquierda; sobre ella descansa otro objeto que podría ser una esfera o un orbe, también asociado con el poder monárquico y la representación de dominio universal.
La iluminación es clara y dirigida, resaltando los detalles del rostro y el vestuario, mientras que las zonas más oscuras contribuyen a crear profundidad y dramatismo. La técnica pictórica parece ser propia del Barroco, con una atención meticulosa al detalle y un uso sutil del claroscuro para modelar las formas.
Más allá de la representación literal, este retrato transmite subtextos relacionados con el poder, la legitimidad y la ostentación. La formalidad de la pose, la riqueza del vestuario y los símbolos de la realeza (la corona, el orbe) buscan proyectar una imagen de autoridad indiscutible y un linaje noble. La frialdad en la expresión facial sugiere una distancia social y una conciencia del deber real. El retrato no solo busca retratar a la persona, sino también a consolidar su posición dentro de una jerarquía social rígida y compleja. La composición, en su conjunto, funciona como una declaración visual de estatus y poder.