
Narcisse Virgilio Díaz de la Peña – Oriental woman with her daughter
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La vestimenta de ambas es rica en detalles y texturas. La mujer porta una indumentaria elaborada con elementos que sugieren una influencia oriental: un turbante o velo cubre su cabello, complementado por un atuendo adornado con bordados dorados sobre un fondo rosado. El vestido presenta pliegues y drapeados que confieren dinamismo a la figura. La niña viste ropas más sencillas pero igualmente ornamentadas, con una túnica blanca y detalles en azul.
La luz incide de manera desigual sobre las figuras, resaltando ciertos aspectos de sus rostros y vestimentas mientras deja otras áreas sumidas en la penumbra. El rostro de la mujer se muestra sereno, con una expresión que podría interpretarse como melancólica o contemplativa. La mirada es directa, aunque no penetrante, estableciendo una conexión sutil con el espectador. La niña, por su parte, parece observar algo fuera del plano pictórico, con una actitud más infantil y curiosa.
El fondo, ejecutado con pinceladas sueltas e impresionistas, contribuye a crear una atmósfera de misterio y exotismo. La vegetación se difumina en un mar de ocres, dorados y verdes oscuros, sugiriendo un paisaje lejano y desconocido.
Más allá de la representación literal de dos mujeres, esta pintura parece explorar temas relacionados con la maternidad, la identidad cultural y el encuentro entre Oriente y Occidente. La vestimenta oriental podría aludir a una idealización del otro, alimentada por las fascinaciones exóticas propias de la época en que fue creada la obra. La proximidad física entre madre e hija sugiere un vínculo afectivo profundo, mientras que la mirada de la mujer evoca una reflexión sobre el destino y la pertenencia. La composición, con su juego de luces y sombras, contribuye a generar una sensación de ambigüedad y sugerencia, invitando al espectador a completar la narrativa visual. La atmósfera general es de quietud y contemplación, transmitiendo una impresión de nostalgia y anhelo por un mundo distante.