Charles-André van Loo – The Declaration of St. Isidor (c.560-636)
Ubicación: Hamburger Kunsthalle, Hamburg.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el centro, una figura masculina, de barba canosa y expresión solemne, se eleva sobre un conjunto de nubes doradas. Viste una túnica marrón con detalles dorados, lo que indica una posición de autoridad o santidad. Sus manos están alzadas en un gesto que podría interpretarse como bendición o intercesión. Una aureola ilumina su cabeza, reforzando su carácter divino o sagrado.
Alrededor de esta figura central, se despliegan varios querubines, representados con la iconografía típica: cuerpos infantiles, alas y expresiones de alegría inocente. Estos ángeles parecen flotar en el espacio, contribuyendo a una atmósfera etérea y celestial. Uno de los ángeles, situado a la izquierda, parece sostener o apoyar a la figura principal, acentuando su importancia.
En la parte inferior del cuadro, se vislumbra un paisaje montañoso con vegetación escasa, que contrasta con el cielo luminoso y las nubes doradas. Esta zona más oscura podría simbolizar el mundo terrenal desde donde se contempla la escena celestial. La presencia de una especie de libro o pergamino en esta parte inferior sugiere una declaración, una revelación o un mensaje divino transmitido a la humanidad.
El uso del color es significativo: el azul celeste transmite serenidad y divinidad, mientras que el dorado simboliza la luz divina, la riqueza espiritual y la trascendencia. La composición general irradia una sensación de paz, poder y conexión entre lo terrenal y lo celestial. La técnica pictórica sugiere un estilo barroco o rococó, con énfasis en la teatralidad, la luminosidad y el movimiento.
Subtextualmente, la obra podría aludir a la intercesión divina, la protección espiritual o la revelación de una verdad trascendental. La figura central representa probablemente una personalidad religiosa importante, cuya influencia se extiende sobre el mundo terrenal representado en la parte inferior del cuadro. El conjunto invita a la contemplación y a la reflexión sobre temas como la fe, la esperanza y la redención.