Cimabue – Madonna with angels and St. Francis
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A ambos lados de la figura central, se despliegan cuatro ángeles, cada uno rodeado por un halo dorado que enfatiza su naturaleza celestial. Sus rostros muestran una mezcla de reverencia y alegría, y sus posturas sugieren una participación activa en el evento divino que presencian. La paleta cromática es deliberadamente limitada: predominan los tonos ocres, dorados y azules, creando una atmósfera de recogimiento y espiritualidad.
En el extremo derecho del cuadro, un hombre vestido con hábitos franciscanos se arrodilla en señal de adoración. Su rostro, marcado por la humildad y la devoción, dirige su mirada hacia la Virgen y el Niño, estableciendo una conexión entre lo terrenal y lo divino. La presencia de este santo introduce una dimensión de intercesión humana, sugiriendo que la gracia divina se extiende a aquellos que buscan su favor.
En la parte superior del lienzo, un pequeño registro presenta figuras adicionales, posiblemente representando otros personajes bíblicos o santos, aunque su función precisa dentro de la narrativa general permanece ambigua. La composición en sí misma es formal y jerárquica, con una clara distribución de los elementos para dirigir la mirada del espectador hacia el centro de la escena: la Virgen y el Niño.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de maternidad divina, redención y la búsqueda de la santidad. La figura femenina encarna la virtud y la compasión, mientras que el niño simboliza la esperanza y la promesa de salvación. La inclusión del santo franciscano refuerza la importancia de la humildad y la penitencia en el camino hacia la iluminación espiritual. El uso de halos no solo identifica a los personajes como seres sagrados, sino que también enfatiza su conexión con lo trascendente. La sencillez formal y la sobriedad cromática contribuyen a crear una atmósfera de profunda devoción, invitando al espectador a la contemplación silenciosa.