Egon Schiele – Self-Portrait with Raised Right Elbow
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta cromática es deliberadamente restringida. Predominan los tonos terrosos y ocres en el fondo, contrastando con las tonalidades rojizas y marrones que definen la vestimenta de la figura. La piel se representa con una gama de beiges y amarillos pálidos, acentuados por sombras marcadas que enfatizan la estructura ósea y los rasgos faciales.
El rostro es quizás el elemento más impactante. Los ojos, hundidos y con una expresión intensa, parecen escudriñar al espectador. La boca, delgada y tensa, sugiere un estado de ánimo sombrío o incluso doloroso. El autor ha prestado especial atención a la representación de los detalles faciales: las cejas pobladas, el labio superior fino, la nariz angulosa, todo contribuye a una sensación de fragilidad y vulnerabilidad.
La técnica pictórica es igualmente reveladora. Se aprecia un trazo rápido y expresivo, con pinceladas sueltas y visibles que denotan una ejecución impulsiva y directa. La falta de detalles minuciosos y la simplificación de las formas contribuyen a crear una atmósfera de crudeza y autenticidad.
Más allá de la representación literal del autorretrato, esta obra parece explorar temas más profundos relacionados con la identidad, la angustia existencial y la introspección personal. El gesto del brazo elevado podría interpretarse como un intento de afirmación o defensa ante un mundo hostil, mientras que la expresión facial refleja una profunda melancolía y una sensación de aislamiento. La composición en su conjunto transmite una impresión de fragilidad humana y una búsqueda incansable de sentido. Se intuye una lucha interna, una confrontación con uno mismo que se manifiesta a través de la imagen. El autor no busca la idealización ni la complacencia; más bien, ofrece un retrato honesto y sin concesiones de su propia condición.