Franz Xavier Winterhalter – Louis-Philippe Ier, roi des Francais
Ubicación: Palace of Versailles (Château de Versailles), Paris.
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Su vestimenta es ostentosa: un uniforme militar adornado con galones dorados y sables cruzados sobre el pecho, complementado por una capa roja que sugiere poder y autoridad. Se distingue también la presencia de una banda decorativa, probablemente una orden o distinción, atravesando su pecho. El uso del color rojo en la capa y los pantalones es particularmente llamativo, evocando imágenes de valentía y liderazgo.
El fondo está tratado con cierta ambigüedad. Se perciben cortinas pesadas, posiblemente de terciopelo, que delimitan el espacio y sugieren un ambiente palaciego. A través de estas cortinas se vislumbra un paisaje brumoso, con una ciudad en la distancia y un cielo nublado pero iluminado por una luz tenue. Esta combinación de elementos crea una sensación de profundidad y misterio.
En primer plano, a la izquierda del retrato, se aprecia una mesa cubierta con telas oscuras sobre la que reposa lo que parece ser una corona y otros objetos ceremoniales, quizás documentos oficiales o símbolos de poder. La presencia de estos objetos refuerza la idea de soberanía y legitimidad.
La iluminación es clara y uniforme, aunque con un ligero contraste que resalta los detalles del rostro y el atuendo del retratado. El rostro mismo muestra una expresión serena, casi melancólica; se adivina cierta experiencia vital en sus rasgos. La mirada es directa, estableciendo una conexión visual con el espectador.
Subtextualmente, la pintura parece querer transmitir una imagen de un gobernante fuerte y experimentado, consciente de su responsabilidad y comprometido con su pueblo. El entorno palaciego y los símbolos de poder refuerzan esta idea, pero la expresión del rostro sugiere también una carga emocional, quizás derivada de las responsabilidades inherentes al cargo. La inclusión del paisaje brumoso en el fondo podría interpretarse como una referencia a la incertidumbre del futuro o a los desafíos que enfrenta el reino. En general, se trata de un retrato diseñado para proyectar una imagen de autoridad y estabilidad en un momento histórico posiblemente turbulento.